«Harambee», en la singular y multicultural lengua africana que es el suahili, quiere decir «todos a una». Pero sobre todo «Harambee» es una iniciativa de amor y solidaridad que nació hace cinco años como consecuencia de la canonización de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Éste fue un gesto espontáneo de agradecimiento y compromiso con el continente africano de esta prelatura personal de la Iglesia católica.Así nació «Harambee», que promueve proyectos de desarrollo en el área subsahariana, tanto educativos como sanitarios. Este proyecto fue presentado en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA, en el transcurso de un acto en el que participó la delegada de «Harambee» en España, Marga Valenzuela, y Nuria Liñero, en representación del comité de Asturias. El evento, que contó con numerosos asistentes, fue presentado por Rafael Ríos, director de la Oficina de Información de la Prelatura del Opus Dei en Asturias.
Así definió Marga Valenzuela «Harambee»: «Es un proyecto internacional unido a la persona de San Josemaría y a los principios que lo inspiran». De África, la responsable en España de este proyecto dijo que es un continente «lleno de valores, de alegría, de esperanza y solidaridad». En total, son 24 proyectos en los que participa de forma directa y comprometida «Harambee», en los que trabaja con mujeres y niños «porque, en definitiva, son los colectivos más desfavorecidos en África», precisó Valenzuela. Pero «Harambee» quiere ir siempre más lejos, y por eso en Ruanda implantó una fundación para la reconciliación de dos etnias que durante décadas se enfrentaron de forma tan sistemática como violenta: los hutus y los tutsis. Nuria Liñero mira este difícil apostolado con una normalidad absoluta. «Es un modo de encontrarnos con Dios y de servir a los demás».